Cultivo

Floración en interior

En esta entrada vamos a hablar de la fase de floración en interior.
El siguiente paso es la floración, esa fase en la que nuestras plantas empezarán la producción de sus flores. Repasaremos de una forma fácil y sencilla todo el proceso de floración desde el cambio de fotoperiodo a doce horas de luz y oscuridad, hasta el momento de la recogida o cosecha de nuestras plantas.
Después de haber dado un tiempo de crecimiento a nuestras plantas (variará según se trate de semilla o esqueje) a dieciocho horas de luz y seis de oscuridad, y se han de desarrollado lo suficiente, significará que estamos listos para cambiar el fotoperíodo de crecimiento a floración.
No obstante, no será lo único que deberíamos tener en cuenta. Debemos tener cuidado y examinar bien nuestras plantas en busca de posibles depredadores (ácaros, insectos…) ya que una vez cambiemos el fotoperiodo de crecimiento a floración, las plantas comenzarán a florecer en unos diez días (más o menos, dependiendo de las distintas variedades) y una vez que estas florecen no podemos tratarlas tan bien como en crecimiento.
Solo dispondremos de esos diez días para pulverizar o tratar foliarmente nuestras plantas. Si observamos depredadores es recomendable 100×100 erradicarlos primero y luego, ya una vez eliminados, poner las plantas a floración. Aunque esto trastoque nuestros planes, es mejor perder unos días que una parte de nuestras cosecha. Sinónimo de un mal comienzo es un mal final.

FLORACIÓN
Unos días antes de cambiar el fotoperiodo de crecimiento a floración, es conveniente realizar a las plantas una poda de ramas bajas, para facilitar que circule el aire y dirigirla para que destine su energía a las parte de arriba de la misma.
Para llevar a cabo esta poda hay que dividir en tres alturas la planta y podar las ramas de la mitad para abajo o de la tercera parte de la planta hacia abajo, dejando en las zonas podadas tallo limpio y haciendo las podas en ángulo de 45º (en recto podríamos dañar seriamente la planta, produciendo una embolia) con un cúter afilado y, por supuesto, limpio.
Tras haberlas examinado y podado, estamos preparados para cambiar el fotoperiodo a floración. Al igual que en crecimiento debemos tener en cuenta que solo se trabaja o riega las plantas con luz, por ello al ajustar el temporizador del foco deberemos tener en cuenta cuándo podemos atenderlas.
No debemos olvidar que las plantas suelen dar un estirón al cambiar de fotoperiodo y pasar a floración, llegando a doblar su tamaño e incluso triplicarlo en algunas variedades sativas. Para evitar problemas con la altura o espacio de nuestra área de cultivo, tened en cuenta que con plantas provenientes de semillas este tirón será más significativo que en plantas provenientes de esqueje.

Los primeros diez o doce días (con índicas) o incluso hasta casi dos semanas (con sativas), las plantas seguirán creciendo pero de una forma más acelerada que en la fase de crecimiento. Esto se debe a que la planta al haber detectado que las horas de luz se acortan y las de oscuridad aumentan, están llevando a cabo su estirón definitivo previo al comienzo de producción de flores. Por ello en estos primeros momentos de la fase de floración es interesante seguir alimentando a las plantas con nutrientes o abonos para crecimiento.
También podremos aprovechar para dar un último tratamiento preventivo con aceite de neem a nuestras plantas, que siempre es algo que no está de más y favorece a sus defensas. Tal vez alguien piense que no necesita darlo por no tener insectos o plagas, pero es mejor prevenir que lamentar.
Recordemos que está dando un estirón y acabando de formar su estructura y chasis, por lo que será más importante ahora el nitrógeno o abono/nutriente de crecimiento hasta uqe la propia planta comience a mostrarnos los primeros piscilos o “pelitos” , en ese momento deberíamos hacer dos cosas.
La primera es volver a realizar otra poda de ramas bajas, ¿Por qué otra poda? Muy sencillo, para obtener unos mejores cogollos más compactos y grandes. La planta destinará la energía a las puntas obteniendo cogollos más grandes y compactos, sin perder producción en el cómputo general.
Lo siguiente será comenzar con alimentarlas con abono o nutriente para floración, y observaremos un comienzo de la floración en nuestras plantas muy explosivo.
A partir de este momento deberemos continuar dándole a nuestras plantas una alimentación equilibrada y bien ajustada (controlar el pH siempre es importante y más si cabe corregirlo hasta dejarlo en su estado óptimo, mediante la utilización de productos correctores del pH).
Más de dos o tres veces por semana no serán necesarias para que nuestras plantas estén a gusto. Si requieren más riegos tal vez se deberían haber acostumbrado a ello desde las fases o estadios iniciales. Debemos tener muy en cuenta, y más en esta fase, que no es conveniente excederse con la alimentación. Al igual que resulta interesante la utilización de enzimas a lo largo del proceso, estas enzimas son bio-catalizadores que limpiarán y transformarán los restos que quedan junto a las raíces, a fin de que éstos sean óptimos para la planta.
De esta forma limpiamos los restos de alimento que no son aprovechables transformándolos en válidos. A fin de evitar errores y excesos en el riego, es un buen apoyo un calendario de pared (además del cuaderno de bitácora de nuestro indoor, del que hablamos hace un par de números atrás de la revista Yerba) donde marcar todo lo que damos a nuestras plantas y cuándo se lo damos.
Así resultará más fácil llevar hasta el final y correctamente nuestra floración. El tiempo que durará este periodo o fase de floración depende siempre de las genéticas o variedades, ya que cada variedad es distinta y no todas se recogen al mismo tiempo.image

Los últimos diez días es importante dejar de abonar para pasar a utilizar solo agua o si acaso algún producto finalizador de cosecha que limpie y optimice el sabor y aroma de nuestra planta.
Y, ¿cuánto será el tiempo que transcurrirá desde el inicio de la floración a la recogida? Por lo general podríamos hablar de un periodo de floración que puede ir desde las siete u ocho semanas con la mayoría de variedades índicas hasta las diez o doce semanas o más que llegan a alcanzar algunas variedades sativas. Por ello es importante saber la variedad que cultivamos y así ir controlándola a simple vista o con microscopio o lupa el estado de los tricomas y el color que muestran.
A simple vista y dentro del tiempo que nos marca cada variedad, cuando el sesenta o setenta de los pelos están hechos ya es el momento, pero decidir a vista y, más si no tenemos unas cosechas o años de experiencia, nos puede pasar una mala jugada. Una planta recogida antes de tiempo no tendrá ni el aroma, ni el sabor, ni el efecto que debería tener si estuviese recogida en su momento oportuno o exacto.
Muchas veces pensamos que un día no es nada, pero un día nuestro equivale a dos años en la vida de una planta y ante la duda es mejor que se pase un día a que se quede corta.

De todas formas esto no nos sucederá si esa revisión la realizamos con un microscopio o lupa, con tener cincuenta o sesenta aumentos sería más que suficiente (y si es con luz o led mejor, así se verá todo más claro).

PARÁMETROS A TENER EN CUENTA
La temperatura, humedad, el aire, el olor, la alimentación… por lo general es aquí donde se cometen los errores que dan pie a los problemas posteriores. Controlando bien estos parámetros nos evitaremos sorpresas.
La temperatura ha de ser constante y estable, entre unos veinte y veinticuatro grados es lo más correcto (siempre que no haya diferenciales de diez grados o más entre la máxima y mínima), así nuestras plantas pueden destinar toda su energía a la creación de flora, obteniendo una mejor producción en nuestra cosecha.
Si la temperatura es muy alta la planta debe destinar parte de la energía a compensar ese exceso de temperatura que sufre (eso es igual a perder producción final por planta).
La humedad al igual que la temperatura es otro factor o parámetro fundamental en el desarrollo de nuestras plantas en todas las fases, pero en ésta en especial más aún, ya que los ambientes muy secos o muy húmedos son los favoritos y, por supuesto, los adecuados para visitantes indeseados en forma de agentes patógenos.
A fin de evitarlos lo ideal es mantener una humedad no inferior nunca del cincuenta por ciento, así como no superior al sesenta por ciento. Si a esto le añadimos un flujo continuo de entrada de aire fresco, limpio y renovado estaremos dando a nuestras plantas un entorno excelente para su floración. Renovar el aire es fundamental para nuestras plantas, pues nunca se desarrollarán bien en un entorno viciado. Recordad amigos lectores que el extractor de salida debe tener la misma o similar potencia que el de entrada.
El aire que introduzcamos en el cultivo debe provenir de una entrada inferior mientras que el aire que extraigamos debe ir directamente a la calle. Debemos tener cuidado de no colocar cerca la entrada de la toma de aire con la salida de aire viciado del cultivo, ya que se podría recircular el aire y eso no es lo que queremos para nuestras plantas.
Al hablar de ese aire debemos también valorar que conjuntamente con el aire extraemos el olor desprendido por nuestras plantas y la formación de sus flores.
Para evitar que ese olor sea perceptible e impedir que salga al exterior deberemos utilizar filtros de carbono activo e incluso ozonificadores. Bastará con ajustar y fijar a la parte de toma de aire del extractor un filtro de carbono activo y mantener encendido el extractor durante toda la fase de floración veinticuatro horas al día, dando así una salida obligada al aire del área de cultivo, el cual no tendrá más remedio que atravesar el filtro anti-olor y sus partículas de carbono activo (las cuales anularán el olor) consiguiendo así que el aire que sale a la calle sea limpio o libre de olores. No obstante la vida de un filtro de olor está limitada y es recomendable a cambiarlos cada tres cosechas más o menos a fin de evitar problemas derivados del olor.
La alimentación deberá ceñirse a las dosificaciones marcadas por los nutrientes que estemos usando y nunca superar la proporción de mililitros por litro de agua que marcan.
Tened en cuenta lo comentado en este número acerca de alimentación y por favor tened claro siempre que: menos es más.
A algunas variedades sativas les va muy bien dejarlas a oscuras los dos últimos días, consiguiendo así que genere más resina en este periodo, dándonos esa capa extra (con respecto a lo que suele dar) de resina tan interesante y agradecida.

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