Plagas y enfermedades

Peligros en el huerto

Pasadas las lluvias de abril nuestro huerto, con los especímenes elegidos ya en los primeros estadios y a buen recaudo en nuestro invernadero o cajonera, ha reverdecido a causa de las malas hierbas nacidas con el aumento de las temperaturas y de la humedad.

La presencia de ortigas y otros hierbajos indica una buena calidad de la tierra, pero son a su vez la cuna de millares de insectos y gasterópodos, muy peligrosos para nuestros cultivos. Eliminar las malas hierbas, sobre todo bajo los árboles, es un buen método de prevención, pues allí anidarán fácilmente pulgón y cochinilla.

Preparar trampas-cebo helícidas para caracoles es una buena táctica tras las lluvias, pues sin duda aparecerán y son capaces de comerse una tierna planta de 4 o 5 semanas en tan sólo una noche.

Mi técnica letal consiste en un sembrado de granulados específicos, colocados estratégicamente en las sombras o en la cara norte del huerto, bajo tejas, pues los caracoles se refugian allí durante el día, para comer el granulado que se convertirá en su último festín, y mueren depositando sus huevos bajo ellas. En unos días se recogen cuidadosamente los cascarones y se machacan varias veces hasta reducirlos a polvo. Con este polvo se hace una solución con agua y se riega todo el perímetro de la zona de cultivo, espolvoreando a continuación con un poco de azufre, creando una línea amarilla: los posibles nuevos caracoles no cruzarán jamás esa raya.

La cochinilla no suele aparecer en cultivos de interior si se cuida un mínimo la higiene. No es así en exterior, donde junto con pulgón y mosca blanca anida en todo tipo de plantas desde rosales hasta cannabis. Afortunadamente, en los raros casos en que se infecte nuestro cultivo, basta aplicar Folithion, de Bayer, para la cochinilla y/o un insecticida sistémico concentrado de Flower para el pulgón. La mosca blanca es mejor olvidarla; si os molesta, la técnica del vaso de mistela funciona muy bien.

La botritis y otros tipos de hongos pueden aparecer en los contrastes de humedad y calor, sobre todo en interior, o por los fríos nocturnos en exterior. La sintomatología es la aparición de una especie de polvillo, en forma de moho gris, sobre los tallos y en las hojas. Un fungicida polivalente sistémico y una corrección de la humedad, mediante ventilación suplementaria, solucionan el problema.

Los ácaros, especialmente la araña roja, desgraciadamente suelen aparecer en el 50% de cultivos de interior, favorecidos por las altas temperaturas y los ambientes secos, y por el uso de tierras usadas e infectas de huevos de parásitos varios. En ese tipo de ataques, lo mejor es apartar las plantas infectadas e intentar recuperarlas con acaricidas específicos. Si esto ocurre en los primeros estados o en crecimiento, se suele tener éxito en la batalla; mucho más difícil resulta en estadios de floración avanzada, pues los tratamientos dejan rastros en la planta durante 40 días. Conviene seguir las instrucciones del fabricante a rajatabla. Las orugas son otra de las plagas más corrosivas, literalmente hablando, en cultivos de exterior, pues se trata de diferentes tipos de mariposas en su primer estado. Se camuflan en todo tipo de plantas, siendo muy difíciles de descubrir por su mimetismo extraordinario: hay de todos los colores. Finalmente, fabrican un capullo en el envés de una hoja y aguardan tranquilamente el nacimiento de la crisálida, previamente pueden haber devorado un 40% de hojas; es mortal para una planta en los primeros meses de crecimiento.

Ante cualquiera de estos problemas no hay que perder la calma, un buen diagnóstico a tiempo y un tratamiento aplicando productos fitosanitarios, sean preventivos o curativos, resolverán el problema.

Es muy importante cuando se utilicen estos productos, seguir al pie de la letra los siguientes consejos:

  • Leer las instrucciones antes de usar el producto y respetar la dosificación aconsejada por el fabricante. .Guardarlos fuera del alcance de los niños y en un lugar oscuro y fresco.
  • Observar la fecha de caducidad. No usarlos sin protección: mascarilla, gafas y guantes, cuando se fumigue sea en un ambiente cerrado o abierto, el mismo viento puede convertirnos en insecto y pulverizarnos.
  • No fumigar en las horas centrales del día o con mucho calor, el producto se evaporará sin penetrar en la planta.
  • Lavarse bien las manos y el resto del cuerpo, no existen estudios sobre los efectos de los acaricidas sobre el sistema nervioso humano.

Convertir nuestro lugar de cultivo en un lugar saludable sin recurrir a productos químicos debería ser la premisa de todo buen cultivador o al menos de quien lee estas líneas. Muchos remedios a situaciones anormales de la vida de las plantas son fáciles y están al alcance de la mano, ahí van algunos de los más efectivos:

  • Las hormigas odian el pimentón, la menta y el poleo secos, pero buscan cualquier tipo de comida: no meriendes en tu plantación. Coloca bolsas estratégicamente en tu cultivo.
  • Las moscas se ahuyentan con saquitos de tela rellenos de clavo, odian su aroma y olor.
  • Albahaca, basílico, cebollino, lavanda, menta, romero, tomillo y salvia son algunas de las plantas aromáticas más fáciles de cultivar incluso en maceta y actúan como ambientador natural y ecológico, disimulando otros efluvios y ahuyentando a la fauna que se instalaría en nuestro jardín.
  • El mastuerzo, los tagetes, la capuchina y la artemisa, queridos feligreses, son mano de santo, pues desprenden sustancias que repelen y mantienen alejados a bichos indeseados.

saltamontes

Saltamontes recién nacido, el devora hojas. 

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