Cultivo

Floración en exterior

Tras unos meses de paciente y esmerado cultivo, nuestras plantas en exterior han alcanzado ya su máxima fase de crecimiento.

En los ejemplares ya definidos como hembra, advertiremos los primeros estadios de la prefloración con pequeños ramilletes en forma de abanico semiabierto, que se desarrollan desde la base del pecíolo de las hojas y el tallo de la planta: éstos serán los futuros cogollos o ramas con formaciones de sucesivas inflorescencias. Cogollos que engordarán si poseen su justo abono y que fabricarán, para nuestro asombro, pistilos blancos o rosáceos en algunas variedades (las mejores para mí), y largos. Cálices en los que se depositará en poco más de un mes todo el complejo conjunto de cannabinoides de la planta. Cuanto mejor y más pura su genética, mayor éxito: mejor las F1 que las sucesivas F2.

Éste es un buen momento para dirigir y controlar el poco crecimiento que le queda, y que todo el esfuerzo de la planta se concentre en lo que será nuestro fruto. Una poda ligera de ramas bajas y superfluas acelerará la correcta floración. Podemos también quitar hoja chupóptera baja. Una de las técnicas más aconsejables es la escalonada: de cada par una sí y otra no, para invertir el corte en el siguiente nudo en altura. Así logramos un crecimiento equilibrado de las ramas que nacen allí y un efecto de crecimiento en bola.

No podar jamás las hojas grandes de la cima hasta finales de agosto o si la altura de la planta lo requiere. Cortar la cima a estas alturas aumenta el crecimiento lateral, pero puede retrasar la floración. conviene también anclar con un hilo las cimas de las ramas, de modo que se exponga al sol en su totalidad y que los cogollos maduren uniformemente desde abajo hasta arriba de la planta.

No olvidéis las tormentas de verano, que suelen tumbar y quebrar plantas grandes que cultivadores inexpertos no han sabido preparar para estas situaciones. Tutores, de madera o plástico, anclajes a muretes o incluso en árboles cercanos impedirán este tipo de accidentes. Mejor prevenir que curar.

Con las lluvias aparecen también gusanos, orugas, caracoles, babosas, etc., a los que les encanta anidar en el centro de los cogollos para salir a devorar hoja tierna durante la noche. Los hay de todos los colores y se mimetizan muy bien. Si dejamos que vivan allí, pudrirán nuestro cogollo final enmoheciéndolo y ellos se encerrarán en su capullo para renacer como crisálida a su tiempo. Una de las técnicas ancestrales de los cultivadores del Himalaya aconseja pellizcar todas las puntas de las florescencias entre los dedos sin cortarlas. Al bloquearse los tejidos tiernos conseguimos que aumente el volumen de las flores inferiores. Cuidado no os precipitéis, no se tomó Zamora en una hora.

Ver también: Floración

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s