Cultivo

Cosecha, secado, curado y conservación

Cosecha, secado, curado y conservación o almacenaje del material recolectado son las últimas fases del trabajo de todo cultivador. Durante estas fases, si no actuamos correctamente, nos jugaremos los esfuerzos de todo un año. Es lo mismo que para el vino. No basta con tener buena uva, cuentan las condiciones en que se vendimia, cómo se trabaja el mosto, su fermentación y cómo se envejece, al margen de su embotellado.
Se trata de un arte, que se mejora y afina con el tiempo, y que necesita por encima de todo altas dosis de pasión y experiencia. Pero poder degustar y ofrecer a los amigos una hierba, única, en cuanto a secado y curado particular, al propio gusto personal, ofrece satisfacciones sin par.
Éstos son los consejos del Reverendo X:

Cosecha
La cosecha de la planta se realizará por partes o entera, cuando el 70% de los pistilos dejen de ser blancos y pasen a ser de color marrón, pues la degradación del THC en la planta es muy rápida; de no hacerlo así, aparecerán altas concentraciones de CBN y CBG. En estos casos, el perfume y aroma de los cogollos resultan exagerados, el colocón es más intenso y más rápido, pero más narcótico.
Es fundamental, pues, observar la reducción de la velocidad de crecimiento de las inflorescencias a simple vista: después de una semana la planta se podrá recoger.
También es aconsejable observar, con una lente de 30 o 50 aumentos, el color de los tricomas: cuando las primeras glándulas empiecen a ponerse de color ámbar, será el momento de cosechar las plantas.

Secado
Se trata fundamentalmente de que las plantas pierdan el 80% del agua que contienen. Así, una planta de 4 kilos en el momento de la cosecha deberá convertirse en unos 800 gramos de hierba seca, comprendidos tallo y ramas. La cosecha final limpia será de unos 250 gramos.
El método recomendado, como siempre, es el lento. Se separarán las ramas del tallo y se manicurarán de toda hoja grande y, seguidamente, se colgarán en hilos en un lugar a la sombra (preferiblemente un cobertizo orientado al sur y bien ventilado) durante dos o más semanas, según las temperaturas externas y la humedad, procurando siempre una correcta ventilación. Cuanto más lento sea el proceso, más suave y dulce serán el gusto y el sabor (sería como el tabaco mild).
En los casos en que aparezcan mohos, habrá que aumentar la temperatura o, en su defecto, envolver las ramas en papel de periódico, para que se absorba el máximo de humedad de los cogollos.
Si aun así sois incapaces de tener paciencia, podéis usar el método rápido, consistente en separar los cogollos de las ramas y depositarlos directamente sobre un trozo de tela de gallinero, con unas hojas de papel de periódico encima y dejarlas en un lugar oscuro. Seguidamente, mediante hornillos eléctricos o de gas, elevaremos la temperatura de 32 a 45 ºC, ventilando el local o removiendo el aire con ventiladores cada 12 horas.
El proceso entero requiere unos 6 días, dependiendo del volumen de los cogollos, pero tiene un handicap: se mantiene el color verde original de la hierba, el sabor fresco y punzante, y el sabor que deja el humo en el paladar es más acre y nos recuerda al heno quemado.
Los más impacientes también pueden usar un horno, procurando que esté a temperaturas bajas, introduciendo y quitando sucesivas veces los cogollos, apagándolo y encendiéndolo cada vez, para que no se nos queme o degrade la hierba. Nunca con temperaturas superiores a los 56 ºC, o perderemos nuestra querida cosecha.
¡Desaconsejo, enérgicamente, los métodos rápidos a todos mis feligreses!

Curado
Con un buen curado, aprovecharemos las actividades enzimáticas y vitales residuales de la planta cortada o cosechada. Ampliaremos y potenciaremos su capacidad de coloque, y apenas perderemos un 6% del peso total de nuestra hierba, al margen de lograr un óptimo sabor que nos permitirá apreciarla en paladar como si de un buen crianza se tratase.
Como en otros trabajos, existen varios métodos:
El air curing o curado por aire, que utilizan los cultivadores de cáñamo industrial. Consiste en el curado, en inmensas naves industriales, de muchas plantas juntas para mantener el aire saturado de humedad y ralentizar al máximo el proceso de secado. Es muy peligroso, por la posibilidad de aparición de mohos y hongos. Esto se evita elevando la temperatura hasta los 34 ºC. El proceso concluye tras el completo amarilleamiento y secado de las hojas. Pasadas unas 6 semanas, después de ventilar el local y controlar que no quede más de un 8 o 10% de humedad en las plantas. En conjunto podemos contar de unos 40 a 60 días.
El sun curing o curado al sol, se utilizaba tradicionalmente en los países africanos. Consiste en arrancar las plantas y dejarlas expuestas un par de días al sol, en un muro cara al sur. Seguidamente, trasladarlas a un lugar oscuro, para conseguir el amarilleamiento de las hojas. (En Marruecos se usa este método, en algunas regiones, para lograr un kif, con un curado y triturado perfectos.)
El flue curing o curado en tubo, es un proceso americano usado para el curado del tabaco. Consiste en colgar 48 horas las plantas a una temperatura de 32 ºC y una humedad alta para provocar el amarilleamiento de las hojas, seguido de un secado completo. Así se fijará el color amarillo de la hierba; esto se obtiene elevando la temperatura de 43 a 49 ºC durante unos 5 días más, o sea, una semana de proceso en total.
El problema de estos métodos es la falta de experiencia, que, sumada a un control bajo o nulo del curado, acaba por dar el resultado opuesto al buscado, o la pérdida total de la cosecha, fijándose en los cogollos los sabores de proteínas quemadas durante el proceso.
Conviene, pues, queridos feligreses, controlar los secretos del secado y curado lentos antes de poder aventurarse en técnicas avanzadas, que nos resultan, a veces, casi como historias de ciencia ficción.

Conservación
El Reverendo X os aconseja la conservación en cajas de madera tipo las de cava de 3 o 6 botellas, cajitas de madera de cedro como las de puros o en su defecto cajas de cartón de espesor notable. Por supuesto, se han de conservar en un lugar que deberá ser como la bodega de nuestros abuelos: sagrado. Con ausencia de luz, es decir, a oscuras, en un ambiente fresco y con una temperatura ambiente de unos 22ºC, intentando que ésta sea constante al máximo, para evitar la degradación del THC.



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