Cultivo de guerrilla

Crianza: cruzando plantas

Las semillas de cannabis, producto de muchas generaciones de crianza seleccionada son muy apreciadas por su potencia y su aclimatación a diferentes climas. La mayoría de los cultivadores prefieren semillas de un cruce índica/sativa. Estas plantas muestran características favorables de crecimiento: frondosas, achaparradas, de crecimiento vigoroso, tempranas, de potencia estable, resistentes a las enfermedades y grandes productoras de flores. En la naturaleza, los machos liberan el polen al viento para polinizar de forma aleatoria cualquier hembra receptiva. Los criadores añaden precisión y control a este proceso. Cogen polen de un macho escogido y lo ponen en contacto con los pistilos de hembras elegidas.

Hay dos formas básicas de crianza. En la crianza pura se cruzan, entre sí, dos plantas con los mismos ascendientes. En la hibridación se cruzan plantas de diferentes variedades entre sí.

La crianza pura es necesaria para crear una variedad pura. Las plantas puras o estables tienen características de crecimiento comunes. Si las plantas no son puras o estables, es virtualmente imposible predecir cómo será el híbrido resultante. Después de la quinta o sexta generación, tienden a dominar características negativas tales como baja potencia, espigamiento y falta de vigor. La crianza dentro de una variedad sirve para crear una planta pura y estable. Al cruzarla con otra variedad pura y estable, obtendremos plantas híbridas F1.

La crianza pura se utiliza para crear plantas relativamente estables. Las hembras elegidas se cruzan con machos de la misma variedad. La cría dentro de una variedad forma variedades puras, plantas con las mismas características de crecimiento. Estas plantas, de ascendientes y características de crecimiento conocidas, se usan para crear variedades híbridas.

Incluso después de cruzar el cannabis dentro de su variedad o con ascendientes durante cinco o seis generaciones, las variedades son difíciles de estabilizar. Los descendientes de padres puros o estables no siempre son parecidos entre sí. Algunas variedades tienden a ser más estables que otras. La variedad más estable es Skunk #1, incontables criadores la utilizan como padre.

Los híbridos F1 de padres puros, estables y fuertes tienen el “vigor del híbrido”. Las plantas con el vigor híbrido crecen alrededor de un 25% más deprisa que los no-híbridos. Las compañías de semillas continúan vendiendo semillas F1 por las fuertes características genéticas y porque crecen un 25% más rápido. Una planta F1 crecida hasta la madurez y cruzada con un padre diferente da lugar a un híbrido F2. Estos híbridos frecuentemente pierden muchas de las características deseables, incluyendo el ritmo de crecimiento de un 25% más rápido. Los cultivadores inteligentes se aseguran el mantenimiento de la genética más fuerte sacando esquejes de las madres F1-

Las semillas de las hermafroditas que se polinizan a ellas mismas son cruces dentro de la misma variedad. Los cultivadores evitan estas hermafroditas autopolinizadas, porque tienden a ser más inestables y producen polen.

El polen macho de hermafroditas que sólo tienen unas pocas flores macho puede usarse para polinizar otra hembra. Con este método, el 75% o más de las semillas pueden salir hembras. Con todo, al utilizar polen de hermafroditas se incrementan las probabilidades de producir semillas hermafroditas (ver Marijuana Botany, de Robert Connell Clarke, para una discusión detallada del tema e instruccio­nes sobre la crianza de cannabis).

Marihuana en exterior/cultivo de guerrilla/Jorge Cervantes

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