Cultivo de guerrilla

Riego

Las plantas grandes necesitan mucha más agua que las pequeñas. Las necesidades de agua vienen dadas por la edad de la planta, el tamaño del contenedor, el tipo de tierra, la temperatura, la humedad y el viento. Cambia una sola de estas variables y las necesidades de agua cambiarán. Cuanto más sana está una planta, más rápido crece y más agua consume.

Riega por la mañana temprano para que el exceso de agua se evapore de la tierra y de las hojas a 10 largo del día. Dejar las hojas mojadas durante la noche favorece la aparición de hongos, especialmente durante la floración en climas húmedos.

Algunos cultivadores riegan siguiendo un ciclo húmedo/seco. Dejan que la tierra se seque hasta unos 5 centímetros de profundidad antes de regar de nuevo. Los jardines de macetas se riegan cuando la tierra se ha secado a 2 centímetros de profundidad.

Otros cultivadores mantienen la humedad más constante regando más a menudo. Frecuentemente se añade una solución fertilizante suave con cada riego. Si no puedes regar regularmente, asegúrate de que la tie­rra mantiene la humedad suficiente entre riego y riego.

Al cannabis no le gusta la tierra empapada. La tierra demasiado húmeda ahoga las raíces, les impide respirar, 10 que provoca un creci­miento lento. Si la tierra se seca, los minúsculos pelillos de las raíces se deshidratan y mueren.
La marihuana en floración necesita grandes cantidades de agua para formar con rapidez las flores. Si dejamos que una planta en floración se marchite entre riegos, la formación de flores se atrofiará. Si no puedes regar con regularidad, asegúrate de tomar medidas contra la sequía.

El riego en exceso puede ser un problema, especialmente con plantas pequeñas. Recuerda, el exceso de agua ahoga a las raíces cortándoles su suministro de oxígeno. Las plantas pequeñas son más susceptibles de sufrir este problema. En ocasiones, parte de la tierra queda excesivamente húmeda, mientras que ciertas “burbujas” de tierra siguen secas. Es sencillo evitar este problema, ?ebémos entrecavar la superficie de la tierra para que el agua penetre de manera uniforme. Los síntomas de exceso de riego son: las hojas se curvan y amarillean, la tierra está empapada, formación de hongos y crecimiento lento.

Existen dos reglas prácticas sobre el riego. Una es regar las plántulas y los esquejes cuando la superficie de la tierra esté seca. En esquejes que están enraizando, con buen drenaje y sin invernadero que mantenga la humedad, la superficie de la tierra estará seca cada día. La otra es regar las plantas grandes tanto en crecimiento como en floración cuando la tierra está seca hasta 2-5 centímetros bajo la superficie.

Entrecavar o labrar la superficie de la tierra permite que el agua penetre de forma homogénea por todos los rincones, 10 que evita que queden huecos secos. Además, evita que el agua se escape por la rendija que queda entre la tierra y el interior de la maceta. Con cuidado, desmenuza y labra la superficie (1 centímetro de profundidad) de la tierra.

Si la tierra esta seca o casi seca, añade unas pocas gotas (2 gotas por litro) de un jabón líquido concentrado biodegradable al agua. Ayudará a que el agua penetre mejor en la tierra y evitará que queden zonas secas. Riega la planta con la mitad o la cuarta parte del agua y fertilizante que necesite, espera 10 o 15 minutos para que la tierra la absorba completamente y riega con el resto del agua hasta que el sustrato esté bien húmedo.

El riego por goteo baja las necesidades de agua entre un 30 y un 50%.

El agua se aporta en forma de gotas con una red de mangueras o tuberías de baja presión a 10 largo de un periodo prolongado de tiempo. El agua empapa lentamente el área donde están las raíces de las plantas. La evaporación prácticamente se elimina.

Un sistema de goteo acaba con el trabajo del riego. Estos sistemas utilizan tuberías de plástico que encajan a presión. El agua fluye por las tuberías hasta los goteras, desde donde llega a las plantas gota a gota. Los goteros están encajados a presión en la tubería principal o conectados a ella a través de pequeños tubitos. En el mercado se pueden encontrar muchos kits y éomponentes de riego por goteo.

Es probable que tengas que llevar agua al jardín con una bomba, un sistema de sifón o en contenedores. Si usas un sifón, busca el mayor desnivel posible. La pendiente y una tubería de diámetro grande facilitan que el agua circule deprisa y que los restos de hojas o ramas no formen tapones.

Para fabricar un sistema de riego por sifón, es decir, alimentado por la gravedad, sitúa un barril al menos 1 metro más arriba (monte arriba) que el jardín. Pon una manguera para hacer el sifón en la parte superior del depósito o instala un grifo o una válvula de PVC en la parte inferior. Es posible instalar una válvula de flotación (como la de la cisterna del váter) en el barril para que haya siempre un suministro constante de agua.

Para muchos cultivadores, las bombas de agua con motor de gasolina son la mejor alternativa. La gasolina es un combustible ligero y trans­portable. Cuando compres la bomba, asegúrate de que es la correcta para tus necesidades. Puedes aprender mucho visitando un comercio de bombas de agua. Simula que quieres una bomba para una granja de animales o para regar con agua de una charca o de un estanque. Haz un dibujo de la localización donde estaría la bomba antes de ir a comprada e incluye todos los datos pertinentes tales como cuánta agua quieres mover, a qué distancia la quieres llevar y cuántos metros necesitas elevada.

Durante las épocas de lluvia se puede recoger mucha agua de los tejados. Recoger agua no es sospechoso si usamos una tela impermeable verde o marrón que se confunda con el entorno. Recoge esta agua en un tanque grande. Los tanques se pueden esconder con facilidad y duran muchos años si se protegen del sol.

Algunos cultivadores llenan contenedores con agua y los llevan al jardín periódicamente. Aparcan más arriba del jardín y riegan por gravedad con una manguera.

Los polímeros son cristales que se expanden hasta 10 veces su tama­ño cuando se mojan. Mantienen el agua dentro de la tierra y la liberan poco a poco. Añade polímetos a la tierra al llenar los agujeros de plantación. Debes mezclar bien los polímeros con la tierra para que no queden ni en capas ni agrupados.

Regla práctica: riega por la mañana temprano para que el agua sobrante se evapore de la superficie de la tierra y de las hojas. Dejar las hojas y la tierra mojadas durante la noche facilita la aparición de hongos.

Entierra una manguera de 5 a 7 centímetros de ancho junto al agujero de plantación, con varios agujeritos perforados a 10 largo de la manguera. Para regar, llena la manguera de agua. El agua irá saliendo por los agujeritos hacia la tierra y se perderá poca por evaporación.

El agua penetra profundamente en la tierra con la ayuda de una tubería de plástico con varios agujeros en un lado. Para reducir la necesidad de agua coloca tablas en el fondo del agujero de plantación.

Otros sistemas sencillos para ahorrar agua de riego son:

La evaporación de humedad se reduce drásticamente colocando una capa de mulch o mantillo sobre la superficie de la tierra. La humedad de la tierra se evapora con mucha rapidez sin la protección del mantillo, pero se mantiene con una gruesa y amplia (20 centímetros por 1 metro de diámetro) capa de mulch. El mantillo también ayuda a moderar las fluctuaciones rápidas de temperatura. El sol cuece la tierra desnuda, elevando rápidamente su temperatura; en cambio, la temperatura de la superficie de la tierra fluctúa poco si se cubre con mantillo. Esta moderación de la temperatura ambiente protege a las importantes raíces superficiales. Durante la primavera, para conseguir temperaturas más cálidas que faciliten la germinación, retira a un lado el mantillo, para que el sol pueda calentar la tierra. Una vez que las plántulas tengan de 5 a 10 centímetros, coloca de nuevo el mulch.

El mulch orgánico como paja, hojas, virutas de madera, hierbas, césped, maleza, etc. es el más indicado siempre que se pueda conseguir. También se pueden usar piedras, conchas, plástico, etc.

En tierra que drene muy rápido, coloca grandes piedras planas en el fondo del agujero de plantación para impedir el flujo de agua. Tanto la madera como el papel necesitarán valioso nitrógeno para descomponerse, por lo que no se recomiendan.

(Marihuana en exterior, Jorge Cervantes)
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